El verano como condición de la escritura.
Curioso camino el de la inspiración que sólo sobreviene en medio del metálico ronroneo de los ventiladores.¿ Donde habrán dormido las imágenes y metáforas que aparecen en las madrugadas de vigilia indómita?. Puntillosamente descalzo, a las puertas de la heladera, entreví la insospechada amistad que sostienen el sopor, la humedad y la poesía.
me gusta, acertadísimo!
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